domingo, abril 28, 2013

SALINAS Y CAMACHO, TRANQUILOS; EL IFAI LES PROTEGE.

“El derecho de acceso a la información favorece la transparencia en el gobierno y la rendición de cuentas de todos los servidores públicos, lo cual mejorará la eficiencia de las instituciones federales y la calidad de sus servicios. A partir del 12 de junio del 2003, la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental obliga a todas las dependencias y entidades del gobierno federal a dar acceso a la información contenida en sus documentos, respecto, entre otras cosas, a su forma de trabajo, al uso de los recursos públicos, sus resultados y desempeño. 

Cualquier persona puede solicitar información a las instituciones federales y obtenerla en forma rápida y sencilla, sin necesidad de identificarse, ni justificar el uso que dará a la misma”. Esto es un fragmento del marco normativo que el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos ostenta en su página web. En él se lee claramente que la ley de Acceso a la Información Pública Gubernamental obliga a las dependencias federales a dar total acceso a la información contenida en sus archivos y enfatiza en la “forma rápida y sencilla” en que el solicitante puede obtener información sin necesidad de justificarse o identificarse. 

En ninguno de sus apartados el IFAI menciona que su comisionado presidente en turno pueda de alguna manera manipular la ley con base en su criterio o en el de otros, y restringir el acceso a la información como lo hizo saber el actual titular de dicho organismo, Gerardo Laveaga, al argumentar que la solicitud de un usuario respecto al número de averiguaciones previas interpuestas en contra del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y Manuel Camacho Solís en el caso del asesinato del Luis Donaldo Colosio el 26 de marzo de 1994, por calificarlas de poco relevantes y con probabilidad de afectar el buen nombre de ambos políticos. Todo esto en franco sustento a lo dictaminado por la PGR que indicó que las conclusiones sobre el caso estaban en su sitio web, reservándose de este modo, cualquier tipo de información que tuviera que ver con el magnicidio del candidato priista.

Ni los argumentos de los comisionados del IFAI, Jaqueline Peschard y Ángel Trinidad que justificaban la petición del usuario explicando que la privacidad de los funcionarios y ex funcionarios tiene un peso menor en comparación al derecho a la información y a la ley de Acceso a la Información Pública Gubernamental, pudieron con el dictamen que respaldaron las comisionadas Sigrid Arzt y María Elena Pérez Jaén, así como el mismo Laveaga. Tanto Arzt como Pérez Jaén y el comisionado presidente Gerardo Laveaga decidieron que “no tenía ninguna utilidad” la absolutamente válida petición del particular y que por el contrario, violenta su derecho a la información de forma expresa con argumentos que pudieran proteger a personajes tan cuestionados en su momento. 

En su calidad de instituto autónomo, el IFAI tiene que replantearse sus postulados y revisar su misión que como apunta su portal, garantiza el derecho de los ciudadanos a la información pública gubernamental y a la privacidad de sus datos personales, así como para promover en la sociedad y en el gobierno la cultura del acceso a la información, y ni el consejero presidente y su séquito están por encima de ella. De lo contrario estaríamos viendo el comienzo de otro fracasado instituto que no logra su propósito por los ya vistos designios de quienes los encabezan.@

viernes, febrero 22, 2013

LA FEMOSPP Y LA GUERRA DEL FRACASO.

Una de las ocurrencias más rimbombantes y prometedoras en el sexenio foxista, fue la creación de una fiscalía especial dedicada a investigar y procesar a servidores públicos, que hubieran cometido delitos en contra de personas involucradas en movimientos políticos y sociales en el pasado. Una fiscalía que perseguiría a los impunes represores del antiguo régimen priísta. 

Encabezada por el jurista Ignacio Carrillo Prieto, la hoy extinta Femospp creó altas expectativas en la opinión pública, al tener como idea central el esclarecimiento de crímenes suscitados en la llamada Guerra Sucia, aquella guerra de baja intensidad que el Estado mexicano ejecutó por medio de represión en contra de los movimientos de oposición política y armada desde finales de los años sesenta. 

La fiscalía costó más de 300 millones de pesos en gasto y salarios, sin embargo, pese a su millonario presupuesto que erogó en los siguientes cuatro años, no logró mostrar contundencia alguna, al no lograr castigar a ninguno de los presuntos represores que llegó a investigar. Tan sólo acarició un poco de logro, al conseguir una orden de aprehensión y auto de sujeción a proceso contra el ex presidente Luis Echeverría Álvarez. Aún así, Carrillo Prieto y su fiscalía no lograron ponerlo tras las rejas. El ex mandatario obtuvo el beneficio de la prisión preventiva domiciliaria establecida en el artículo 55 del Código Penal Federal.

El sueldo mensual del fiscal Ignacio Carrillo Prieto de 213 mil 190.89 pesos que durante cinco años estuvo percibiendo, no fue aliciente para poder llevar ante un juez a algún probable indiciado de los crímenes que su fiscalía investigó. 

Tanto los responsables de la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, así como los artífices del Halconazo en 1971, y los asesinos de Aguas Blancas, siguen navegando en la impunidad.

La Femospp sucumbió ante el fracaso. A mediados de marzo del 2007 desapareció y pasó sus responsabilidades a la Procuraduría General de la República, directamente a la Dirección General de Investigación. 

Hoy en día, la guerra contra el narcotráfico que el ex presidente Felipe Calderón emprendió contra los diferentes cárteles ha tenido, en comparación, los mismos y nulos resultados, pero eso si, maximizando  sus daños y efectos: más de 50 mil muertos, más de 10 mil desaparecidos según los registros de la CNDH y la extinta SSP, así como 127 periodistas asesinados, según la Comisión para dar Seguimiento a las Agresiones a Periodistas en el Senado.

El ex fiscal Ignacio Carrillo Prieto fue cesado del servicio público por 10 años. Los nulos resultados de la fallida fiscalía tuvieron consecuencia. 

Calderón hoy da clases en Harvard.

lunes, enero 21, 2013

Adiós Florence!

Lejos de estúpidos argumentos como el del mismo Nicolás Sarkozy, que hacía alusión a la gracia física de la francesa Florence Cassez y que por esto no podría ser capaz de cometer los crímenes por la cual se le procesó y encarceló hace más de 7 años, están más que presentes la estupidez, las contradicciones de los testigos, las irregularidades y todos los abusos de la cual la procesada fue sujeta. 

Si la mujer es culpable o no, si fue víctima de García Luna y Cárdenas Palomino, así como han sido víctimas tantas personas del pútrido sistema judicial mexicano, no nos debe de distraer de lo que este acto muestra: una verdadera risotada, una pantomima asquerosa, una burla cínica a toda una nación. 

La libertad de Cassez otorgada por mayoría de 3 votos en la SCJN exhibe cuán mugroso es el país en el vivimos, donde se pisotea la confianza en las instituciones procuradoras de justicia, donde hombres como Genaro García Luna y Luis Cárdenas Palomino, aprovecharon sus cargos para enriquecerse con dinero narcotraficante, hechos documentados por periodistas como Anabel Hernández, y Ricardo Ravelo; el ex diputado federal, Gerardo Fernández Noroña; y demás periodistas, cuyas evidencias muestran como estos criminales han usado las instituciones a su antojo. 

Ejemplo de ello, la Policía Federal, actuó como brazo armado del cártel de Sinaloa con el disfraz llamado Conjunto Chihuahua, pretexto cínico para continuar la guerra que Los Zetas venían ganando al Chapo y compañía; la misma Policía Federal dueña absoluta del no menos sucio AICM, que ya ha sido escenario de enfrentamientos entre los mismos policías federales. 

La gente se indigna al saber que "la francesa secuestradora ha sido liberada", y se preguntan preocupados sobre "qué nos espera!", para de inmediato sacar las túnicas inquisidoras y arremeter con fundamentos de cristal, contra una procesada que no permite de forma coherente el acusarla, cuando se sabe que su historia judicial está llena de Genaro García Luna, el ingeniero tartamudo y poderoso, el señor de los montajes, el que sabe de todos, todo.

Indígnense por el asco de país en el cual un puñado nos han sumergido, indígnense por la risa mundial que inspiramos, indígnense por saber cuán peligroso es caer en manos de cualquier policía, por los MP voraces, por las dádivas en los juzgados, por lo mal que actualmente está nuestro país, que ni siquiera puede juzgar y procesar conforme a derecho, a una indiciada que puede ser culpable, puede que no, pero que mientras tanto, o ya le jodieron más de cinco años de su vida, con todo lo que esto implica, o hay hecho de impunidad consumada. ¿Qué jodido, no cree usted? 

Mientras tanto, adiós Florence!

domingo, enero 13, 2013

En Los Altos.


Sin espasmos, el remanso toma trazo; ribera que se forma tras el flujo de caminos,
de paisajes, de neblina, de cortinas azules, rojas y monitores empotrados.
Intacta está su superficie, su espejo líquido refleja selvas y cañones,
rebeldes cabeceras con sus blancos edificios.

-Su frío-

Su bruma que desciende a las finísimas banquetas, a mi brazo, a tu muñeca,
al leve contacto que se cuelga tibio de la piel lacerada en mil colores.
Aquí si hay cicatrices, años, versos, tinta, nombres, ganas de cubrirte,
de ser neblina de fuerte espalda, para que de ahí, te aferres.

-El borde-

El sabor ácido de las uvas, la esfera cuadrada, perfecta imperfecta,
con paredes de cobijo, con fuego nuclear que destroza los preceptos.
Sol que se extiende, cercano, quemante; sabor narcótico derramado en comisuras,
impulso firme de tus manos en las trenzas, que aferras.

Afuera, hay fiesta, Los Altos nos sonríen mientras te acomodas, precisa.
Lo sabes; sabes que aquí embonas, embonamos, subimos, bajamos...

Al final, nos largamos.

Luz pa lo que circunda al metal que ha perforado.

martes, diciembre 18, 2012

Reserva ecológica de la Biosfera, El Cielo: Paraiso en medio del infierno.



Actualmente hablar sobre el norteño estado de Tamaulipas, lleva una carga implícita de desazón, miedo y franca incertidumbre. La fallida guerra contra el narcotráfico que la pasada administración calderonista declaró al crimen organizado y en específico a los –entonces- seis cárteles de la droga, ha provocado no solo la abrupta caída de la reputación de los estados fronterizos, sino la multiplicación de estos seis grupos; ahora el gobierno mexicano lucha contra 8 más, es decir, 14 poderosos cárteles que chocan entre sí, por las rutas de trasiego y distribución de narcóticos.

Decapitados, destazados; videos en la internet que muestran la ausencia total de humanidad al presentar torturas y ejecuciones en tiempo real, al más puro estilo de los extremistas árabes, que en 2003 estremecieron al mund, al subir a la red videos de decapitaciones de varios occidentales, entre ellos el periodista del New York Times, Daniel Pearl y el contratista estadounidense Nicholas Berg.

Desde finales del 2007, material con el mismo contenido sádico, comenzó también a circular en internet, pero ahora con fondo de música de corridos, con los verdugos protagonistas, no hablando persa o kurdo, sino un español con acento norteño y que amenazaba a los grupos rivales.

El terror emulado de los combatientes árabes, era ya adoptado y plenamente usado por los sicarios y grupos de choque narcotraficantes mexicanos.

La saña corrió a velocidad vertiginosa. Un lustro después de la primera guerra mediática y cubierta en tiempo real, como fue la primera incursión a Afganistán y la toma de Bagdad, en Irak, en marzo del 2003 por parte de los Estados Unidos, tras los ataques del 11 de septiembre, las prácticas aplicadas por los diferentes grupos insurgentes Muyahidines a sus prisioneros de guerra estadounidenses y parte de la coalición, empezaron a aplicarse en estados como Nuevo León, Chihuahua, Tamaulipas, Michoacán y Guerrero.

Ciudades como Victoria, en Tamaulipas, fueron sitiadas por la violencia, los asesinatos y las extorsiones. Municipios como San Fernando, en ese mismo estado, han sido marcados por los robos a transporte público, así como por la masacre de más de 70 migrantes provenientes de centro y Sudamérica. La fallida guerra de Calderón ha dejado un saldo de 80 mil muertos –entre ellos 83 periodistas- más de 2500 desaparecidos y 73 municipios gobernados por el crimen organizado.

Ante un paisaje tan desolador ¿quién querría ver más allá de esos estados tan tristemente célebres?

¿Podría usted creer, que en ese estado, justo en medio de la Sierra Madre Oriental, pudiera existir el hombre más viejo de México?

Es más, el cuestionamiento se desdobla, se extiende: ¿Pudiera usted creer que en medio de esa vorágine, existiese un cielo, tan increíblemente alejado del infierno Zeta que dista a menos de cuatro horas de distancia de su plaza principal, Ciudad Victoria?

Para verlo con nuestros propios ojos, viajamos en un autobús que nos llevó desde la Terminal de Autobuses del Norte, en la Ciudad de México, hasta la Terminal de Autobuses de Ciudad Victoria, Tamaulipas; bastión Zeta y en constante defensa de esa plaza, tras los intentos del Cartel del Golfo, por recuperar palmo a palmo lo que, hasta antes de la escisión en 2008 con su ex grupo armado, Los Zetas, han perdido.

La salida de la capital fue a las 10 de la noche y el tiempo aproximado de viaje sería de poco más de nueve horas.  El autobús era impecable, sus asientos reclinables daban la comodidad suficiente como para olvidar por un rato, que nos dirigíamos a una de las ciudades más peligrosas del país, donde nuestro contacto ya nos esperaba.

La fotógrafa, Angélica Silva, parecía ajena al contexto y más aún con el par de dramamines que nos propició y que causaron un efecto de arrullo por las primeras horas de trayecto, al grado de quedar profundamente dormidos, para luego, ser despertados por un Policía Federal que se había subido al camión.

Estábamos en un retén, justo en la mitad de la nada y con un clima que helaba los huesos. El federal pidió identificaciones de todos los pasajeros y se detuvo justo al lado mío. Le extendí ambas credenciales de elector y nos alumbró por un momento. Su aspecto imponía: más de metro ochenta con un AR-15 terciado a la espalda y una pistola Glock .9mm al cinto que, sin querer, nos recordó que íbamos directo a territorio en conflicto, donde no se sabe quién es quién, donde los halcones -visores a servicio de los grupos delictivos- son desde taxistas, y vendedores ambulantes, hasta niños de 11 años y que tienen un especial gusto/rechazo por los periodistas.

De nuevo carretera. Oscuridad total que se rompía por momentos al ver reflejos de luces de otros automóviles que serpenteaban carreteras en contra sentido, yendo en dirección opuesta, saliendo del monstruo que ha lavado miles de millones de dólares y que pareciese incontenible.

El sueño fue mayor que las reflexiones y las respiraciones somnolientes a coro de todos los pasajeros, volvieron a escucharse. Quise levantarme a platicar con el operador, pero éste desvió el camión al acotamiento, siguiendo las órdenes de unas luces que venían de frente y que lo obligaban a orillarse.

Eran soldados. Una unidad de fuerzas especiales que en retén, revisaba el transporte de pasajeros. Uno de ellos, con chaleco naranja y tiras reflejantes, nos ordenó sacar de nuevo las identificaciones. La revisión fue más exhaustiva con un pasajero a dos asientos de donde íbamos nosotros.

Tres horas después, el sol salía naranja y bañaba toda la capital del estado. La terminal de Ciudad Victoria tenía poca gente a las 8:15 de la mañana. Nuestro contacto llegó al lugar al cabo de 10 minutos y salimos después de un café que bebimos en su casa, rumbo a Jaumave, cabecera municipal tamaulipeca a 45 minutos de Victoria y punto de encuentro con nuestro otro contacto, aquel que nos llevaría lejos de los levantones, los narcos, las camionetas, el estruendo, el smog, la luz, el agua corriente, el DF, la internet; la tecnología, aquel contacto que nos llevaría a la Reserva de la Biosfera “El Cielo”.

Fueron tres horas de subida en una camioneta 4x4 que por momentos, parecía que no fuera capaz de subir por las escarpadas laderas y sinuosos caminos de piedra suelta. Bardo Hernández, oriundo del Estado de México y con cinco años de vivir entre la sierra y el municipio de Jaumave, conducía diestro y se abría paso por la majestuosa sierra madre oriental.


Con cuatro ecosistemas que aún se mantienen en estado primigenio, la abundancia de distintas especies de fauna y flora, muchas de ellas endémicas, hacen que El Cielo sea eso, un cielo, un paraíso alejado de la situación actual que vive el estado y sitio perfecto para la comunidad científica que realiza estudios en esta singular zona.

Ubicada en la región sureste de Tamaulipas, y dentro de la Sierra Madre Oriental, esta reserva comprende 144,530 hectáreas que forman parte de los municipios de Gómez Farías, Llera, Jaumave y Ocampo. Gracias a un decreto estatal emitido en 1985 que la declaró Reserva de la Biosfera, y un año más tarde fortalecida como Reserva de la Humanidad por las Naciones Unidas.

Y es ahí, justo en medio de toda esa belleza ecológica, donde el ejido 20 de abril se abre imponente, como cañón verde de paredes intensas y brillantes. Esta comunidad está compuesta por poco más de 30 familias que han crecido y vivido ahí, desde siempre, entre caballos y vacas sueltas que se pierden y se encuentran en el monte.

Ya nos esperaban. En los rostros ocres de todos ellos no se ocultaba la sonrisa. Son hombres de campo, fuertes y toscos; con un brillo único en la mirada que hace contraste con la dureza de sus manos, curtidas por los años de trabajo rural, de la fricción quemante de la reata con la que lazan a sus caballos cuando estos salen desbocados a los huizachales.

La felicidad se respira a cada inhalada de aire fresco, puro y astringente. Los silencios son más que majestuosos porque ahí, en El Cielo, sí se escucha el silencio. Basta alejarse unos metros, no hablar y sólo escuchar los cascos de caballos que se acercan, zumbidos intensos de algún insecto o hasta el agua de la laguna inmensa que se mueve leve al compás del viento.

Es fiesta en la sierra, en el ejido 20 de abril, justo en el ombligo de la reserva de la biósfera El Cielo, sus pobladores hablan de la presencia de nosotros con gran revuelo y nos tratan como verdaderos invitados a su mundo, a su casa de mil colores y mil sonidos.

Nos prepararon caballos; altos ejemplares que ya estaban listos para ser montados por nosotros. Nos guió Toño, arriba de su alazán y con su escuadra fajada en la cintura, nos llevó al Sótano, grieta inmensa con dudosa profundidad, pero que por más piedras que se avienten, no se logra adivinar que tan al fondo haya caído. Al menos 150 metros hay hasta su sima y unas cuantas historias de valientes que se han bajado a rapel para saber que hay y si en verdad existe un fondo, después de todo, estámos en El Cielo.

El festín se acercaba, la leña ardía y una parrilla instalada en el enorme terreno de la casa de César, agricultor y padre de dos niños, se calentó al grado de llegar a un rojo intenso que después se moderó lo suficiente como para echar los pollos en axiote en toda su superficie. El olor era exquisito, así como las tortillas hechas a mano, la salsa martajada con chiles recién cortados, la cerveza, la hospitalidad de la gente del ejido 20 de abril.

Comimos con las manos. En la sierra los cubiertos salen sobrando, más si hay una plática de por medio, como las que estos hombres entablaban sobre la última “coleadera”, evento donde varios ejidos se juntan en gran fiesta charra y donde el ánimo y la alegría se vuelcan al ver a los jinetes “chorreando” la montura al tirón del toro sometido.

La noche seguía su curso y no hay más luz que la que daba la hoguera intensa alimentada por momentos. Bardo, nuestro contacto de Jaumave y quien también tiene una casa de madera y piso de tierra, así como animales y caballos en la sierra, acompañaba con una vieja guitarra, los corridos compuestos por aquellos hombres de campo; corridos que hablan de su pasión por la labor agrícola, el amor a sus caballos y la lealtad de las amistades forjadas a punta de años en medio de aquel paraíso.

EL BALAZO

Justo en medio del jolgorio y las canciones, brillaron las armas; viejas escuadras .22 que al menos dos de nuestros anfitriones traían fajadas al cinto. El cuadro lucía fantástico: una noche impenetrable, baile, calor de fogata, comida a raudales, cerveza helada que fluye y fluye de mano en mano, hasta que de pronto, un estruendo sordo y seco seguido de un fogonazo justo frente a la cara de Bardo, y que detuvo la música por un instante.




Supe que algo andaba mal, el silencio reino por segundos eternos:

- Ya la cagaste- Dijo el cantor, dirigiéndose al que en la tarde fuera nuestro guía a caballo y quien aún blandía su escuadra en la mano derecha.

- Me diste en la pata-

Mi reacción casi inmediata fue sacar la cámara de video que estaba dentro de la camioneta 4x4, grabar el suceso y ver qué se haría con aquel cantor herido de bala. La ojiva calibre .22 mm le perforó la bota de trabajo de cuero negro, partiéndole el empeine y rompiéndose en dos pedazos que salieron por la planta del pie, en dos agujeros perfectos dejados en la suela.

Su pie chorreaba sangre por aquel minúsculo agujero y la fiesta amenazaba con volverse tragedia. El rostro de las fotógrafas Angélica Silva y Jessica Alcántara era impávido, y sólo dejaba entrever una preocupación por el desenlace de aquel suceso.

Caminé hacia Bardo que no soltaba la guitarra y miraba anonadado el pie sangrante de su compañero musical.

- Hay que llevarlo a un hospital, está sangrando mucho.- Mi sugerencia a Bardo estaba al grado de llegar a un ruego.

De pronto, caos. El acento norteño impasivo de los otros hombres, ese que causa incertidumbre y alerta los sentidos, rompió la delgadísima calma que, entre jaloneos y empujones, quería arrebatar una pistola amartillada, cargada y a nada de soltar otro disparo.

El hospital más cercano estaba en Jaumave, a tres horas de aquel lugar remoto de la sierra.

Me acerqué a Bardo que estaba absorto y no creía lo que pasaba. Mi voz cambió por un momento y sólo atiné a pedirle las llaves de su casa, ubicada a unos 200 metros de donde estábamos. Me urgía sacar de ahí a las fotógrafas.


Luego de regresar a la realidad, Bardo me extendió unas llaves que arrebaté para irnos del lugar, a sólo 200 metros de aquel hombre con un balazo en el pie derecho. La noche nos arropó por completo, el sonido de motor de la camioneta rompió el silencio y sólo voces aisladas que se fueron apagando quedaron en el entorno. Dormimos.

“Lo llevaron a Jaumave”, eso fue lo único que al otro día, a las ocho de la mañana, me dijo Candelario, el hermano del baleado  y quien, tranquilo atizaba el fuego para calentar agua para café. “Le taponearon con cal viva y se lo llevaron pa´bajo.”

Y así, sin más explicación, se dio por terminado el suceso del balazo. Hoy sabemos que Jaime ya camina, que va evolucionando y que está por componer otro corrido de cuando fueron unos del DF y que corrieron espantados tras un “rasguñito” que le dió su hermano por accidente.

DON NATO


Su mujer, Jasilda, dice que tiene 104 años, él, dice tener 110 y ser originario de Los Ojos de Agua, Tamaulipas. Ella, con 85 años a cuestas y oriunda de Miquihuana, poblado dentro de Ciudad Victoria, está con Don Nato desde hace 25 años, luego de que él enviudara y se quedara sólo, en medio de la Sierra Madre Oriental.

Es sordo y a penas si entendía nuestras preguntas, por lo que Jasilda -quien ya se había hecho una trenza- para calmar los largos cabellos negros que estaban sueltos hasta antes de nuestra visita, fungió como intérprete y nos tradujo a gritos mis preguntas. Don Nato asiente por naturaleza, pero no entiende nada de lo que le pregunto, hasta que su mujer se encarama justo frente suyo y empieza con la traducción.

Llevan ahí toda su vida. Se han dedicado a la siembra de maíz y frijol y a la crianza de gallinas ponedoras. Jamás, en sus ciento y pico de años, ha salido de su estado y muy poco recuerda de las  épocas revolucionarias; “estaba muy chico”, dice después de que Jasilda le gritase que si tenía recuerdos de la Revolución.


Sus memorias pasan a segundo término. Don Nato pese a su edad, está entero. Camisa blanca y pantalón café claro, así como unas botas de trabajo y un sombrero que termina de enmarcar su tierna persona llena de arrugas y, como todos, dureza en las manos que descansa en su regazo cuando se sienta en un tronco, afuera de su casa.

El diálogo es breve, su sordera es atroz, pero no tiene que decir mucho: su imagen con el azadón en mano, erguido sobre ambas plantas, nos hace sentir ridículos...

Jasilda lleva más de una caída en mula yendo sierra abajo, a Jaumave. Dice que se patinó el animal y que le cayó encima; se fracturó una pierna. La otra, dice, “namás fue el susto”. Es morena, de cabellos increíblemente negros y lacios. Nos enseñó su casa, un pequeño cuarto que cuenta orgullosa cómo lo construyó con sus propias manos, con ayuda de los hermanos con los que departimos la noche anterior. El agradecimiento infinito se refleja en su voz y en sus ojos que se aguan como si de pronto le vinieran recuerdos a la mente.

Les preguntamos ilusamente: “¿Qué les hace falta?” Su respuesta es nítida, clara como el nombre mismo del lugar donde han vivido toda su vida:

“Nada, no nos hace falta nada.”#

miércoles, septiembre 19, 2012

Septiembre 19, 1985.

Hoy, hace 27 años, mi madre nos levantó a mi hermano y a mi en medio del trajín matutino que comenzaba desde las seis de la mañana. Uniformes listos y perfectamente planchados desde la noche anterior, esperaban pulcros sobre el sillón de la sala.

Recuerdo no querer abrir los ojos. El calor de la cama era tal, que era un esfuerzo olímpico salir de ella. De pronto, el viejo edificio ubicado en la calle Lauro Aguirre, a unas cuantas cuadras del metro normal, comenzó a bailar a un ritmo espeluznante. El espejo del cuarto de mis padres se vino abajo rompiéndose de inmediato, y las lámparas del techo amenazaban con hacer lo propio.

Mi madre entró a la habitación y los cuatro nos quedamos sobre la cama esperando a que los rechinidos del edificio terminaran de una vez. Al cabo de un rato, llegó la calma, y con ella, la férrea disciplina de mi padre ante la negativa de quedarme en casa y no ir a la escuela por mis flojos y huecos pretextos.

Me fleté el riguroso licuado de plátano con un inútil huevo, y así, sin más, nos fuimos a la escuela de la Ciudad de México, allá en la calle de Fresno, en la colonia Santa María. El trayecto relativamente corto, lo fue más que otras veces. El eje vial se mostraba desolado en ambas aceras, y la cara de mi padre, carente de expresión, escuchaba atento las noticias.

A penas alcancé a escuchar que un edificio en Tlatelolco se había caído.

Ya en la escuela, me vi en medio de un patio semi vacío, con sólo unos cuantos niños que preguntaban sobre como se había sentido el temblor. No habían maestros, al menos no todos, como cada mañana y al poco rato caí en cuenta que no habría clases y que los pocos niños que habían, se marchaban poco a poco con sus padres que pasaban por ellos con los rostros más desencajados que hasta ese momento de mi vida había visto.

El padre de mi amigo David Soto Tule, pasó por él y como ya quedaban muy pocos niños, me llevó con ellos hasta mi casa. El regreso de la escuela hasta el edificio en Lauro Aguirre lo recuerdo nada más por el constante aullido de ambulancias que no pararon en todo ese día. Mi madre bajó a abrir sorprendida. Estaba a punto de ir por mi. Mi hermano no había ido al kinder y ya se sabía en ese momento que la cosa estaba peor de lo que mis siete años podían entender.

Desde hacia un par de horas, los noticiarios vomitaban tragedia.

Todavía esa noche y de regreso de casa de mi abuela, sobre circuito interior nos volvió a sacudir la tierra mientras Manolo manejaba su Tsuru Samurai azul metálico. Se detuvo sobre el segundo piso, pasando el Casco de Santo Tomás y justo ahí, el miedo nos invadió a todos. Después de lo visto en las noticias, no sería difícil que el circuito se partiera por la mitad.

Duro menos, pero fue igual de intenso. Mis padres sólo se limitaron a transmitirnos calma. Manolo sólo comentó que eso terminaría de joder las estructuras que estaban semi derruidas. De ahí vino un ir y venir constante. Mi padre en el periódico hacía reportajes diarios y lo veía llegar con casco naranja, botas de trabajo y los ojos llenos de reflejos de todo lo que veía en sus recorridos por la ciudad devastada y a la vez, tan unida como nunca antes se había visto.

La tía Malena, voló desde Sonoma, California, ante las imágenes trasmitidas por los noticiarios, y con sus propios ojos vio la destrucción del D.F., el olor a muerto y el polvo que hacía una pátina perenne en la vida de los que vivían cerca de las zonas de desastre.

La vida entera de miles de familias cambió desde aquel fatídico 19 de septiembre de 1985, y no hubo quien no viviera el azote de la muerte; cercana, o lejana. Estacionamientos públicos fungieron como campos de refugiados y tiendas de campaña donadas por el gobierno argentino tapizaban el suelo de Aurrerá Buenavista.

 No recuerdo a bien cuándo regresé a la escuela, sólo sé que jamás volví a ver Ezdras, un compañero que nunca más regresó al salón de clase.

martes, junio 26, 2012

Sobre el autoritarismo televisivo, la enajenación y la apatía.

El actual tejido social mexicano está raído, desgastado y a punto del colapso. Sus pocas hebras que aún lo sostienen llevan a cuestas todo lo que no permite que la sociedad actual se desquebraje: mexicanos conscientes y lúcidos que no ceden ante el statu quo; hombres y mujeres responsables éticos y despiertos.

Por todos estos años, México ha sido víctima de sus gobiernos, de su incultura, su falta de memoria y su egoísmo que no hace más que mirar de soslayo toda su problemática; sintiéndola ajena en muchos casos y hasta despreciada en muchos otros. Más de uno habrá escuchado decir a alguien: “Pinches pobres, jodidos porque quieren, si sí hay chamba”, o bien: “¿Es en serio? ¿Neta viven en esas condiciones los pobres indígenas? Que mal, ¿eh?”.

Del mismo modo, el país no es menos víctima de su dictatorial Televisa que, por décadas, no ha hecho más que idiotizar a las personas, al pópulo activo, al enorme banquete electoral de cada seis años. El emporio de Azcárraga ha fungido perfectamente como aparato dominante del estado y desde ahí, con su feroz y masivo impacto, mueve e influye en las mentes de quienes ven en López Dóriga, Loret de Mola, Adela Micha y compañía, expertos con verdades absolutas, cuando por mucho, por años luz, distan de serlo.
  
Telenovelas llenas de actores que son el modelo a seguir de cientos de miles de jóvenes. Programas de concurso, chismes y reality shows, es el único alimento cerebral y en cierto modo, cultural de millones de mexicanos que ven en su programa favorito, todos los anhelos y los sueños guajiros que jamás llegarán a cumplir.

Televisa ha venido idiotizando a los mexicanos por generaciones. Ha venido siendo un instrumento del poder en turno, así lo fue para la dinosauriana  legión priista, como fue para el no menos corrupto y deficiente PAN, con sus dos únicos representantes que no han hecho más que vandalizar y ensuciar a la alternancia; acción que debió ser un triunfo democrático en 2006, y que tristemente, para millones de mexicanos, solo fue un oasis más en medio del desierto de insatisfacciones, promesas de las cuales muchos ya están acostumbrados.

Si, la culpa la ha tenido el estado, pues en su misma condición de garante de derechos y principios básicos de sus gobernados, jamás se ha preocupado realmente por hacer de los pilares de un país, como son la educación, y la ética por mencionar sólo un par, algo que en realidad creara progreso generacional y que por fin nos sacara del trillado status de “país en vías de desarrollo”, título que hemos venido escuchando generación tras generación, y que nada más se continua repitiendo sin ver resultados, sino al contrario, los pobres se incrementan año tras año, no importa quién sea el que gobierne.

La deficiente y corrupta calidad educativa en el sector público del país, no ha hecho más que crear mexicanos ínfimamente preparados; personas carentes de análisis y juicio; propensos a ser llevados de la mano por los caminos del consumismo, la banalización y la superficialidad, a manos de una Televisa que no cesa de alimentarse de todos ellos; pobres víctimas del sistema, tanto educativo como político, presas del monstruo televisivo más poderoso de América Latina y de unos cuantos en quienes recae la responsabilidad de la formación académica de millones de niños y jóvenes.

En las aulas los talentos se desperdician. Personajes tristemente célebres, como Elba Esther Gordillo, líder eterna del SNTE y una de los principales culpables de que la educación mexicana esté estancada, corrompida y sujeta a intereses que no van más allá de los bolsillos de unos cuantos, tiene muy en claro que para ella y su gavilla, el desarrollo educativo de niños y jóvenes es mera mercancía sujeta a acuerdos sucios, hipócritas y engañosos  y que estos le pueden –eventualmente- estallarle en las manos si se llegara a una reforma educativa que reestructurara sus cimientos y sus entidades procuradoras, de forma integral. 

El pendejismo conformista se extinguiría de a poco y daría paso a la formación de nuevas mentes, capaces de crear consciencia; instrumentos directos para la transformación del país infestado de imbéciles, de zombies mediáticos movidos por las tendencias, los gadgets, el status y lo último en cuanto a modas se refiere. Y son, sin duda, unos pocos en comparación a esa grey de idiotas, los que se aferran a los hilos restantes del entramado social, que ya vimos desgastado y hecho jirones, del cual pende México.

Para aquellos líderes criminales, la masa debe continuar así: estúpida, olvidadiza, egoísta, manejable y tristemente desechable. Para ellos las nuevas generaciones de mexicanos deben seguir siendo incapaces de cuestionar a sus presidentes, a sus gobernadores, secretarios de estado; a sus dirigentes, a las autoridades en general.
Para un puñado de gente, las nuevas generaciones de mexicanos deben continuar embrutecidos con Big Brother, La Academia, El Chavo del ocho, Ventaneando, Laura en América; los aburridos juegos de fútbol de la liga mexicana, y las eternas y sosas telenovelas con actores importados de Cuba y Sudamérica, que no son más que un insulto a la inteligencia de un pueblo que necesita urgente, cambios en la calidad de la programación y contenidos, así como una excelente preparación por parte de aquellos encargados de moldear a las y los futuros mexicanos que serán responsables de defender y enaltecer a su país.

Pero los monstruos magisteriales son indiferentes.
Con su voraz apetito, los mal llamados “maestros”, se llevan entre los pies, a miles de niños mexicanos que reciben a diario una educación deficiente; profesores no calificados, que sin más, acuden al derecho de huelga cuando les anuncian pruebas para evaluar su calidad como docentes. 

Ha sido más fácil detener las clases, armar plantones y arrebatar exámenes a sus alumnos, así como ha sido más fácil el solapar la venta de horas, plazas y la entrega de claves directivas para familiares y amigos como las que autorizó la titular del departamento de Secundarias Técnicas en la Secretaría de Educación, Mireya Berenice Orozco Nava, y que se realizan con el consentimiento del líder de la sección 30 del SNTE, en Ciudad Mante, Tamaulipas, Arnulfo Rodríguez Treviño. 

Según declaraciones de otra maestra inconforme con la corrupción imperante, “Arnulfo sostiene a estas personas. Vende plazas y vende horas; yo les digo quédense con las horas y plazas, pero respeten los derechos de los compañeros con 28 y 30 años de trabajo, pero el secretario del SNTE es responsable porque él puso a Mireya en la SET”. 

Ejemplos claros, como este, son una pequeñez en comparación a los banquetes y comilonas auspiciadas por la tenebrosa líder del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo, donde tanto ella, como sus hijas, hacen gala de autoritarismo y majadería, al más puro estilo del rico y poderoso. 

Gordillo, clienta predilecta de la empresa de banquetes, Casa Álvarez, quienes le organizan sus fiestas y eventos sociales, es una “señora muy seria y se pone de malas si no se hacen las cosas como quiere. ¡Pero sus hijas son peor! Ellas gritan y mandan correr a cualquiera de los empleados si no les hacen las cosas al momento”.  

Cuenta El Padrino, joven no mayor a los 20 años y quien ha estado encargado de toda la organización y logística en más de un evento de “la maestra”, donde dice, “llegamos en helicóptero. A penas si me dirige la palabra, pero la entiendo, es una persona muy importante. Además la quieren mucho. Tiene una casota en Morelos, allí hicimos el evento. Agarró a varios de los que íbamos a trabajar en su fiesta, y los puso a pintar las casas de medio pueblo, todas de azul, quién sabe por qué de ese color y fue muy estricta con eso de no aceptar propinas…” 

De más de un millón 100 mil profesores de educación básica, 680 mil (60 por ciento) no han realizado los Exámenes Nacionales para Maestros en Servicio (ENMS) y de los 520 mil que lo han presentado en algún periodo, 200 mil (casi 40 por ciento) “nunca han logrado” pasar la prueba.


[1] http://epicentrotam.blogspot.mx/2011/08/culpan-lider-del-snte-por-corruptelas.html, publicado el miércoles 24 de agosto del 2011 por José Saldaña
[1] Ibídem

[1] En entrevista a “El Padrino”, coordinador de eventos de Casa Alvarez, el día viernes 1 de junio del 2012.
[1] La Jornada, lunes 3 de diciembre 2007. Karina Avilés.

sábado, abril 28, 2012

A Media Tarde.


En la escena blanca fijas los débiles instantes,
cuando cortas el aire con el filo de uñas rosas.
Infancia abandonada, mujer que se anticipa.

En la escena te apareces con tu piel perfecta;
la mirada de sol naciente y las sonrisas a mitades.
Y tu aroma golpea sinvergüenza.
Y tu voz hace eco que aún escucho.

En la escena de tarimas rojas, no hay más que tu cadencia,
tus muslos, tu cintura, y el límite cortado de tus hombros.
Y tus ojos inundan sensaciones.
Y tu pared derrite mis deseos,

mi alcance, mis ganas atroces de aferrarme a tu cadera.

En la esfera de tus brillos marchas definitiva,
con tu pies de cuero a cursos ya trazados;
tan serranos y sureños,
tan de paz como tus mares.

Y desde acá te contemplo entre paredes,
entre tus telas y tus brillos,
entre tus faldas, aretes de colores,
y en la breve ternura de tu monosílabo,
en esa escena de casi media tarde.

viernes, noviembre 25, 2011

¿Por qué si enjuiciar a Calderón?

Yo fui uno de los miles que firmó a favor de llevar a juicio a Felipe Calderón. La fallida guerra contra el narcotráfico y sus daños colaterales, van más allá de lo que un líder de estado puede augurar al llevar a cabo semejante diligencia. Es y será fallida desde sus inicios, desde su deficiente planeación que pasó por muy alto la máxima que ha venido rigiendo a nuestro país desde los tiempos de Durazo Moreno: la corrupción.

¿Cómo es posible que, con tal de legitimar su robo presidencial, Felipe Calderón haya tomado la decisión de declararle la guerra al narco, aún sabiendo que toda su estructura promotora y preservadora de mantener la ley y un estado de derecho, está coludida con el enemigo declarado?

No es noticia nueva el saber que generales; altos mandos militares, policías, desde municipales, hasta federales, en gran mayoría son una bola de rateros prepotentes sin un gramo de cultura cívica, de ética, que les permitiese  ejercer sus funciones de manera profesional. No es novedad que cada vez existan más vínculos entre gobierno y traficantes y muy a pesar de saber esto, Felipe Calderón Hinojosa se le fue encima, así con su pequeña humanidad, a un monstruo enorme que ya tenía medido cada uno de los golpes que el pobre presidente, junto con todo su circo, asestaría.

Su necesidad de legitimar el robo perpetrado a Andrés Manuel López Obrador, en las elecciones del 2006, le hizo olvidar que sus instrumentos para llevar a cabo esta guerra, estaban corrompidos, sucios e inoperantes. Le hizo olvidar que el sexenio Foxista, sacó del penal de Puente Grande a Joaquín "El Chapo" Guzmán. Le hizo olvidar que la policía mexicana es una de las más corruptas del mundo y pensó que al subir el sueldo al ejército, estos podrían hacer el trabajo de civiles, y llenó las calles de soldados encapuchados y de gatillo fácil a la hora de poner retenes.

La papa estaba más caliente de lo que sus ansias de llegar a la presidencia esperaron, las corporaciones policíacas eran de algún modo y desde hace muchos años, parte de las filas de los diferentes cárteles; oficiales de policía al servicio de narcotraficantes que no dudaban en engrosar las filas de la maña, con tal de recibir sus beneficios. Sin embrago, Felipe los mandó a combatir a sus propios jefes, logrando el resultado que ya sabemos: policías muertos acusados de servir a uno y otro cártel, ediles asesinados cuales reces, por, también, estar embarrados hasta las orejas del lodo traficante que no se detiene ante nada; movido por las masas de millones de dólares que pasan por encima de todo lo que se le atraviesa.

¿En algún momento Felipe Calderón habrá pensado que todo su sistema judicial es una porquería y que sería imposible ganar una "guerra" teniendo sus organismos policiales y militares corrompidos hasta la médula?

Si, definitivamente si lo pensó, pero le importó un comino.

A Calderón le urgía vanagloriarse con triunfalismos populistas que limpiasen su silla presidencial; le era imperioso recuperar credibilidad y apostó con sangre ajena en la arena política de un país cada vez más llevado al derrumbe; donde los recursos se despilfarran en series de televisión como la producida por Televisa, "El Equipo". Más de 118 millones de pesos costó el intentar limpiar el nombre de la Policía Federal comandada por el delincuente de Genaro García Luna o mejor conocido como "El Señor de los Montajes", por hacer alusión al falso operativo donde se aprendió a Florence Cassez, ciudadana francesa acusada falsamente de secuestro y sentenciada a más de 60 años de prisión. Una víctima más de García Luna y Luis Cárdenas Palomino.

Felipe Calderón ignoró los principios políticos para asegurar la paz social. Sería estúpido pensar en naciones libres de crimen organizado y más estúpido pensar en que Calderón se "sacó un 10" son su lucha "valiente" y poco inteligente. No es de extraños el saber que todo gobierno negocia con su crimen organizado; así como Rudolph Giulianni lo hizo al ser alcalde de Nueva York y como fiscal de distrito, a finales de la década de los 80, y acordó con las mafias locales encargadas de la prostitución y el tráfico: no asesinatos, no asaltos ni agresiones a la población civil, férreo combate a la corrupción y negociación como base de todo.

Tal vez la geopolítica de nuestro país es distinta, pero las condiciones actuales se prestan a buscar soluciones urgentes, duraderas y acordes con el conflicto que actualmente vive nuestro país, gracias a las decisiones de Calderón y su séquito. Patearon el avispero con tal de quedar bien con la niña bonita y resultó que las avispas picaron a medio pueblo, han matado a mucha gente y ya sólo el triste mandatario, ruega como lo hizo su botudo e imbécil antecesor, por que estos seis años se terminen pronto y deje de dar la cara por su mesiánico actuar que ya se vio no ha hecho más que retroceder al país al grado de hacernos una Colombia ochentera.

La gloria política y personal van muy lejos de la necesidad de un país. Por eso, simplemente por eso, Felipe Calderón Hinojosa merece ser llevado a juicio.

  








lunes, noviembre 21, 2011

Reflexión Noviembre 2011

El año se acaba. Un 2011 tan cambiante he inestable que llega a asquear por momentos. Las ganas por escribir más de unas líneas se fueron agotando tenues. Quizá la satisfacción estúpida por soltar los mares internos a placer, poco a poco se fue haciendo cada vez más débil. 

Creo más que nunca que esta carencia de letras no es más que el puro reflejo de saber que las cubetas pestilentes que todos cargamos; aquellas donde se van depositando las emociones no saneadas, las fracturas, las heridas y todo eso que al final nubla los sentidos, han sido totalmente vaciadas y no hay más contenido que provoque fragmentos de pensamiento desdoblado, vuelto un intento de texto absurdamente compartido.

Esta es quizá, la primera vez en todo este tiempo de vida de este blog, que no hay resquicio  de memorias lastimeras y caducas; de inspiraciones hechas fémina ni de poemas echados al aire con objetivo movible y cambiante. Esto no es más que el resultado de haber crecido un poco, o de aprender a soltar en definitiva, todas las amarras que sólo permitían una lejanía medida, previamente trazada.

Pero terminaron por desgastarse aquellos nudos y de vaciarse por completo los contenedores pestilentes.

Y ahora, ¿qué?

Mi nostalgia no ha hecho más que hartarse de ser tan evocada y mejor se largo  otra parte. Crecí como debí de haber crecido y me satisface el saberme de acuerdo con el resultado de todas las decisiones tomadas; no porque estas hayan sido con un resultado feliz, sino más bien de saber a consciencia que no soy más que todo lo que en esta vida he vivido.

En definitiva, la inspiración amargo-cachonda que me provoca escribirle a esas mujeres que me pueden mover el psique, está en total reposo; no hay nada que hasta hora mueva lo suficiente como para volcarme en letras malas, pero cargadas de sentimiento, y muy al contrario, me dediqué a burlarme en unas cuantas líneas de lo que se me diera la gana en Facebook y me fue sumamente placentero, pese a que más de uno terminó odiándome y creyendo que en verdad odio a los gordos.

No quiero sonar patético y pensar que sólo escribo cuando hay sentimientos amorosos y carnales de por medio. Quien ha seguido este blog en algún momento, sabrá que hay vaina de todo tipo, pero también el entorno actual que vive el país es más deprimente, que en lugar de escribir, más inspira a agarrar piedras y darle en su madre a los vidrios del Senado y de toda oficina de gobierno que pase por enfrente. 

Me duele en el alma no poder seguir estudiando. No al menos en la bendita Septién, que pese a estar llena de vituperios por aquellos que nunca están conformes, no dejará de ser mi base jamás, ni el lugar donde aprendí más que ortografía y géneros periodísticos. La UNAM me coquetea y si el dinero ya no alcanza para pagar universidades privadas, no pienso por nada del mundo dejar de aprender, pese  mis 34 cabrones años a cuestas. Ya más que un título profesional, me llama más el no dejar de aprender y no ser parte de la borregada que siempre hablará sin fundamento.

Le temo a eso. Es mi más grande terror el no saber del mundo en donde vivo, de mi país, de lo que sucede más allá de mi colonia. 

Puedo ser conforme con los bienes materiales que pueda tener, después de todo, vivo consciente y muy a gusto con mi idea de que no necesito lo impuesto por el sistema; todo aquello que desean que compre. No necesito un televisor de pantalla plana, ni un coche, ni un IPhone, ni tomar café en Starbucks; no necesito beber en La Condesa, ni agradar en círculos sociales. Lo respeto, pero no lo ocupo.

No  necesito nada de eso, sin embargo, y por cuestiones que van más allá de lo que pueda explicar, necesito saber más, leer más. El ser bilingüe no es suficiente. Tengo que aprender italiano pronto, tengo que regresar a las discusiones álgidas con catedráticos sionistas, tan nutritivos pese a lo diferente de los puntos de vista; a las aulas cerradas y espectantes de los datos disfrazados por profesores en clase, y que en realidad son pura teoría política tirada al aire, dispuesta a ser recibida por quienes ven más allá de simples datos que hablen de Honecker o las Juventudes Comunistas.

Mi entorno se ha ido cerrado desde que llegué del Caribe, desde que dejé la Septién, desde que mi gente y yo nos alejamos por nuestro propio presente y que ahora resulta tan distinto a lo que se pensó en un momento; en charlas en la cantina "El Imperial", de Ignacio Mariscal. "No renunciaremos, pase lo que pase". Pero jamás se contempló la realidad latente. Todos saben que el periodismo es mi todo, carajo, lo traigo metido desde antes de nacer y se hizo grande cuando toqué la cuna.

Ahora de nuevo escribiremos. Abandono todas las líneas sabrosas, pero en realidad insulsas de la pinche red social, para tratar de regresar y probarme que no sólo la letra fluye cuando hay azote. Después de todo, vendrán más y con ello, más condimento, pero ya viene siendo hora de evitar conformismos textuales, placeres momentáneos de unas cuantas líneas.






viernes, septiembre 16, 2011

Los Zetas.

La guerra contra el narcotráfico que actualmente libra el estado mexicano a lo largo y ancho del territorio nacional, ha puesto a la luz pública a sus protagonistas, así como a sus diferentes organizaciones criminales. En hechos sin precedentes, los cárteles de la droga han logrado imponer su ley, infundir terror y prácticamente arrasar con comunidades enteras, hoy vueltas pueblos fantasma.

Fundado por 14 militares desertores del ejército mexicano, Los Zetas vieron sus inicios en la figura de Arturo Guzmán Decena, soldado de infantería con cinco años de servicio activo.

Experto en combate, entrenado por militares y paramilitares israelíes, Guzmán Decena también fue elemento de los llamados en aquel entonces, GAFES: Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales.

Contraguerrilla, combate y supervivencia, los GAFES se crearon a raíz del levantamiento del EZLN en Chiapas, en 1994, para después ser conocidos únicamente como Fuerzas Especiales; la élite de combatientes de las fuerzas armadas mexicanas.

Según información dada por la Procuraduría General de la República, tras desertar del ejército a finales de la década de los noventa, Arturo Guzmán Decena no se quiso ir sólo de las filas castrenses, llevándose con él a algunos integrantes del 70° batallón de Infantería, del 15° regimiento de caballería motorizada y de la brigada de fusileros paracaidistas, todos ellos militares caracterizados por el alto nivel de entrenamiento al que fueron sometidos.

Pero no es hasta el año 1999 cuando el grupo reclutado y organizado por Arturo Guzmán Decena, comienza con su actividad criminal al ponerse a las órdenes del narcotraficante Osiel Cárdenas Guillén, entonces líder del Cártel del Golfo y quien sustituyera a Juan García Ábrego tras su detención en 1995.

Cárdenas Guillén escaló y reactivó al cártel debilitado, al grado de convertirse en uno de los hombres más buscados por la PGR, así como por las agencias estadounidenses DEA y FBI, quienes llegaron a ofrecer hasta dos millones de dólares de recompensa por información que llevara a su captura, luego de que Osiel Cárdenas amenazara de muerte al agente de la DEA, Marion Doubois y al agente del FBI, Daniel Fuentes.

El Cártel del Golfo que en aquellos años operaba en varias entidades incluido el Distrito Federal, contaba con operadores que afianzaron sus alianzas con cárteles colombianos, y que en 1999 comenzaron a mandar numerosos cargamentos de cocaína procedentes de Sudamérica vía Coatzacoalcos, Veracruz, hasta llegar a Matamoros y Nuevo Laredo, Tamaulipas, por vía terrestre.

Los millones de dólares invertidos por la organización criminal de Cárdenas Guillén, se veían en constante riesgo al entrar por la frontera sur y por el puerto veracruzano.

Las disputas por las rutas de trasiego de droga eran cada vez más frecuentes con los cárteles y organizaciones rivales, lo que hizo al narcotraficante pensar en un grupo capaz de encargarse de la seguridad de sus cargamentos, así como el trabajo sucio: ejecuciones, cobros y ajustes de cuentas.

La idea de Osiel Cárdenas Guillén fue precisa: crear un brazo armado lo suficientemente poderoso y preparado como para controlar todas sus zonas de operación, así como las rutas de tráfico que atravesaban todo el largo del territorio nacional.

Osiel Cárdenas, se cruzó en el camino de Arturo Guzmán Decena y en él encontró la solución a sus necesidades de seguridad y eliminación de contrarios. El ex Gafe desertor sin dudarlo comenzó a reclutar a integrantes en servicio activo del 15 batallón de infantería, acuartelados en Tamaulipas, y quienes desertaron definitivamente de las fuerzas armadas.

Pero el grupo aún no estaba listo.

Al menos siete elementos más del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales, se unieron al naciente equipo criminal de Guzmán Decena, quien adoptó la clave Z-1, en referencia a los comandantes militares encargados de la plaza de la Policía Judicial Federal en Tamaulipas, y quienes también terminaron por aliarse con Osiel Cárdenas Guillén.

Con un total de 14 desertores, la base original de Los Zetas quedó plenamente formada.

Una de las primeras operaciones de Los Zetas fue el asesinato de Dionisio Jácome, líder del bando contrario conocido como “Los Chachos”, grupo armado al servicio del narcotraficante prófugo y líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Según varias versiones, Jácome fue sacado de su casa en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en una acción descrita como “tipo comando”, en la que no se disparó un solo tiro. Su cuerpo apareció dos días después con un balazo en la cabeza en la autopista Reynosa-Monterrey, para así dejar en claro quién era el dueño de la plaza. Cárdenas Guillén con Los Zetas era una combinación mortífera.

En poco tiempo el Cártel del Golfo cobró fuerza con todo el poder que su nuevo, sofisticado y entrenado brazo armado ejercía sobre los demás grupos de choque de las otras organizaciones criminales.

Sus servicios de protección y resguardo de cargamentos de droga pertenecientes al Cártel del Golfo, venidos desde Centroamérica, así como los escoltas que cuidaban a la misma familia de Cárdenas Guillen, sus sicarios, entrenamiento y equipo sofisticado comprado en Estados Unidos, tuvieron cada vez más fama en el submundo de la delincuencia organizada.

Pero en los oscuros callejones del narcotráfico, no todo es para siempre:

Luego de tres años de ejercer su hegemonía transformada en empresa criminal en la cual mató a enemigos de Osiel Cárdenas, así como a sus competidores en el tráfico de cocaína y marihuana en Nuevo Laredo, Tamaulipas, Arturo Guzmán Decena, el Z-1, fundador de una de las organizaciones criminales más peligrosa de los últimos tiempos, Los Zetas, murió balaceado el 21 de noviembre del 2002 en un restaurante de Matamoros.

Una denuncia anónima alertó a las autoridades. Los militares abatieron al Z-1 de cuatro balazos, tres de ellos mortales y uno más que le destrozó el brazo.

Osiel Cárdenas había perdido a su asesino más despiadado.

No fue hasta tres meses después de la muerte de Arturo Guzmán Decena, cuando la presentación pública de Los Zetas se hizo oficial:

Afuera del restaurante donde el sicario fue abatido, una corona fúnebre así como cuatro arreglos florales, fueron dejados en el lugar junto con una leyenda en honor al Z-1:

“Te llevaremos siempre en el corazón: de tu familia de Los Zetas”, rezaba el mensaje.

Pero el declive de este ciclo criminal de Los Zetas no terminaría ahí. El 14 de marzo del 2003, elementos del Ejército Mexicano en una operación de la cual sólo tenía conocimiento el entonces presidente Vicente Fox, se enfrentaron a Los Zetas en Matamoros, pero los mercenarios no pudieron hacer mucho.

Osiel Cárdenas Guillén cayó vivo en manos del ejército mexicano. La operación dejó como resultado, además de la captura del capo, tres militares heridos; uno de ellos murió poco después a consecuencia de sus heridas, así como la detención de tres de los sicarios que intentaron rescatar a Cárdenas.

La cabeza del cártel, así como el jefe de su brazo armado habían sido removidos.

De inmediato el Cártel del Golfo encontró a su nuevo líder en la persona de Jorge Eduardo Costilla Sánchez y a Arturo Guzmán Decena, le sucedió Rogelio González Pizaña, el Z-2, quien quedó al frente de Los Zetas, y también coordinador de seguridad del Cártel del Golfo.

Osiel estaba preso y a punto de ser extraditado a Estados Unidos. Fueron tiempos de discrepancias entre Los Zetas y las nuevas personas que pasaron a tomar el control del cártel, quienes ya habían hecho alianzas con otras organizaciones de traficantes, entre ellos La Familia Michoacana y el Cártel de Sinaloa.

La unión de cárteles no contemplaba al brazo armado creado por Osiel Cárdenas y Arturo Guzmán. Las matanzas entre grupos de narcotraficantes comenzaron a darse de manera más frecuente y la inminente separación se dio.

La guerra contra Los Zetas había comenzado. Las ejecuciones se incrementaron, así como el salvajismo con que eran perpetradas. El nombre de uno más de los 14 Zetas originales, Heriberto Lazcano o el Z-3, ex GAFE y nuevo jefe de Los Zetas, dio un giro vertiginoso al rumbo su organización delictiva.

Con la exclusión de la alianza de cárteles, Los Zetas vieron amenazadas sus finanzas, encontrando en la extorsión, el homicidio, el secuestro, el robo, la clonación de tarjetas de crédito y el tráfico de personas, sus fuentes de ingreso. Los enfrentamientos cada vez tenían desenlaces más macabros y comenzaron los videos de torturas y decapitaciones, así como las narcomantas con mensajes de uno y otro bando.

Debido al contacto que Los Zetas tenían con los traficantes de cocaína centroamericanos, comenzaron a crear su propio negocio que sólo se añadió a la lista de actividades delictivas que actualmente ejecutan. El control de indocumentados pasó a ser monopolio Zeta, así como la extorsión a negocios en los lugares donde cuentan con células.

Desde Cancún hasta Reynosa, la estela criminal de Los Zetas ha ido dejando muertos y pueblos abandonados.

En Septiembre del 2008 durante el aniversario de independencia en el estado de Michoacán, tres granadas fueron lanzadas por zetas al público que se encontraba en plena plaza, dejando un saldo de cuatro muertos y más de 30 heridos de gravedad, todo esto con la finalidad de “calentarles la plaza”, a La Familia con la presencia de más fuerzas federales, afectando con esto la operación del cártel michoacano.

Dos años después, entre el 22 y 23 de agosto del 2010, 72 cuerpos de migrantes de diferentes países, fueron encontrados en el ejido El Huizachal, del municipio tamaulipeco de San Fernando, Tamaulipas. La opinión internacional no se hizo esperar y el repudio en general a Los Zetas se volvió cada vez más fuerte al momento que las autoridades anunciaron la detención de siete probables responsables de la matanza.

Todos eran Zetas.