El capitán Jaimes dice que llegaré a Cancún en 1 hora 45 minutos. Ya salió la señorita aeromoza a dar su explicación sobre qué hacer en caso de que nos vayamos a dar en la madre; que si uno primero se debe de poner la mascarita de oxígeno y luego ayudar al morrito de al lado, que si le jalas con huevos a los cordones del chaleco salvavidas a la orden que te vayan a dar y así…
Yo la neta creo que si esta madre se cae, mamamos todos.
Según la pantallita que tengo en frente, vamos vuelto madre: 850 kilómetros por hora y ya pasamos Cuernavaca, volamos a 9300 pies sobre el nivel del mar y todavía falta un chingo, pero en realidad no es tanto, si se considera que en menos de dos horas voy a estar a nada de Cuba y Belice.
Hubo turbulencia y ya me duelen los oídos. Por alguna extraña razón, cada que vuelo siento como que se me va a desprender el cerebro y las sienes se me entumen. En realidad voy re cómodo, escuchando lo que al Itunes se le antoja y con la nostalgia perenne que estas huidas conllevan; ya extraño a Zara y a Georges.
Desde que El Tabla me fue a dejar a Satélite, al sitio de Interjet que me llevó al aeropuerto de Toluca, como ya es tradición en mis fugas físicas de cada 1095 días (entiéndase que él es siempre mi última compañía citadina cada que me voy a la chingada y siempre me lleva al aeropuerto) me topé con que mi compañera de asiento en la Van es una preciosura de greñas largas, rubias y cenizas, que después de 30 minutos de carretera, se quedó re jetona y en medio de sus sueños, algo la despertó de súbito con un quejido que a mi, me sacó un pedo y casi le volteo un codazo.
Ahora está justo a una fila de distancia, de nuevo re jetona y abrazando su IPod entre las manos, con rostro angelical y unas botas reee incomodas.
Madres, esta vaina ya subió a los 12000 pies y ya hasta chupe están dando. Estoy a nada de pedirme una alcohol, pero no vaya a ser que agarre el pedo como con mi primo el Huevo cuando veníamos de Chicago y terminamos pagando 60 dólares por los pinches aero vodkas que nos dimos.
Naa, soy re hipócrita y ya me pedí agua, con hielo y me fletaron unos Doritos Nachos que no se me antojan para nada. Por un momento pensé que me iban a dar uno de esos lonches cubiertos con plástico y que saben a refri, pero sólo hay papas, ron, brandy, tequila. sodas y agua; nada de sanwichitos fríos con sopa de codito como de campo de refugiados. Méndigo Interjet promotor del alcoholismo!
Ahora estoy a media hora de aterrizar y siento como que no ha pasado ni una hora, pero como no sentirlo, si este cabrón que maneja esta madre va como loco: 925 kph, mames…
Sobrevuelo Uxmal, de nuevo la pantallita con el GPS nos hace el favor de decirnos que estamos a nada de tocar tierra, gracias a Dios y al Santo Niño Cieguecito, porque esto de la volada como que me pone nervioso y me apaciguo a punta de Tool con “Push it”, del álbum Salival, que gracias al Abelito entro en este disco duro.
Mérida, según mi compadre Jaimes, está al lado derecho y el puerto de Progreso está del lado izquierdo. Ya estamos descendiendo y todo quedará atrás, en standby momentáneo y temporal. Todo me viene en desfile de imágenes rápidas, lo juro. Por ahora sus caras están en mi mente, todos sus rostros están perfectamente caminando como en diapositivas perfectas; Agus, Plátano, El Teacher, Lety, Luciano y su sonrisota, Pumkin, Chema Bringas, Lourdes Paz, Gabriel, Esteban, Saúl, Moraga; todos pasan en mi cabeza en imagen technicolor brillante.
Agus, hermano, estamos en proceso de eliminar los ASA, sabes a que me refiero y como el pez que las aguas rebotaron, le sigo dando pa´lante. Me verás de vuelta, lo prometo, sólo que los presentes sabes bien que están de la mierda.
Plátano desgraciado, pa que le aviento vaina, todo se resume en esto: TE QUIERO MUCHO y gracias a ti por todo lo bueno que me diste perro. Eres un buen amigo.
Lechuga: Eres parte de mi ya, sabes? Gracias por todo y por convertirte en una de mis mejores amigas. Te quiero y te extraño mucho.
Roxanita: El andar sigue, aunque se complique por momentos. Fue muy bueno el que te metieras en mi vida. Tus buenas vibras siempre me alimentan mi Rox!
Cherry Blossom: Me viajo todavía en efímeras memorias. Nunca olvidaré tu caminar en reforma sin zapatos, ni que fueras parte de un instante de mi vida que quedará permanente en el pecho. Disfruté comer contigo y atiborrarme de carne, beber cerveza y volver a caminar largo y tendido. Gracias a ti también por ser parte de mi vida y por dejarme usar tu cámara, por arranarte muchas horas en mi redacción y por todo lo demás que culminó en magníficas muertes momentáneas. (Ese calor y ese sabor jamás se olvida. De nuevo, te quiero).
Los abrazo,

0 han desdoblado su opinión.:
Publicar un comentario
Los comentarios son libres, así como las mentadas, pero por favor, que sean sutiles...